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Libro-anuario oficial de la administración sobre la coyuntura energética de España.
Recoge la evolución del mercado energético en España durante el año anterior, con análisis detallado de los balances energéticos y precios, así como de las nuevas disposiciones legales de ordenación del sector.
El consumo de energía primaria en 2008 bajó un 3,1% respecto al del año anterior. Esta evolución ha venido acompañada de la continuidad del aumento de los precios de las energías primarias en los mercados internacionales en el primer semestre y la fuerte caída en el segundo, en el contexto de la crisis económica internacional.
La demanda de energía final bajó un 2,3% en 2008, derivada de la menor actividad en algunos sectores, especialmente en el transporte, doméstico y terciario. En el conjunto del año se ha mantenido la demanda energética de la industria, aunque con desigual evolución en las dos mitades del año.
Como consecuencia de lo indicado, en 2008 ha mejorado significativamente la eficiencia energética, ha bajado un 4% la intensidad final y un 4,7% la intensidad primaria sobre el PIB. Esta tendencia de mejora se viene registrando desde el año 2004, con una mejora del 10,7% en intensidad final y del 11,7% en primaria desde dicho año. Esta evolución es similar a las de los países desarrollados y ha sido derivada de las políticas energéticas de apoyo a la eficiencia energética, al desarrollo de las energías renovables y a la generación con gas en ciclo combinado, de alto rendimiento relativo.
En este año, en los sectores eléctrico, gasista y del petróleo, ha continuado el desarrollo de las nuevas redes de transporte en el caso de los dos primeros sectores y de almacenamientos en el caso de los dos últimos, asociados al aumento previsto de demanda y de la capacidad de generación fundamentalmente asociada a nuevos parques eólicos y las nuevas centrales de ciclo combinado de gas. La nueva Planificación de los Sectores de Electricidad y Gas 2008-2016 fue aprobada en junio de 2008. Esta nueva planificación establece los programas de construcción de nuevas instalaciones de las redes de transporte eléctrica y gasista, con el objetivo de garantizar a los consumidores un suministro eficiente y de calidad.
En el mes de julio de 2008 se suprimieron las tarifas generales de alta tensión, que fue otro paso en el proceso de desaparición de las tarifas, como parte de la liberalización del suministro, iniciada el 1 de enero de 1998 y de acuerdo con la Ley 17/2007, de 4 de julio, de modificación de la Ley 54/1997, de 27 de noviembre, del Sector Eléctrico, que establecía el calendario de desaparición de las tarifas integrales, con el objeto de fomentar la contratación de energía en el mercado libre.
En lo que respecta a las tarifas de suministro para consumidores domésticos en baja tensión, se creó en 2008 la tarifa social, para consumidores con menos de 3 kW de potencia contratada en su residencia habitual, con término de potencia gratuito, y el mínimo de consumo gratuito (12,5 kWh al mes) para todos los consumidores domésticos.
Este proceso ha culminado en 2009, donde la actividad de suministro a tarifa ha dejado de formar parte de la actividad de distribución y el suministro ha pasado a ser ejercido en su totalidad por comercializadores en libre competencia. Como consecuencia, se han creado las tarifas de último recurso, cuyos precios máximos están establecidos por la Administración para determinados consumidores que cumplan una serie de requisitos. Se crea también la Oficina de Cambios de Suministrador, cuya función será facilitar y supervisar los cambios de los consumidores de un suministrador a otro, para evitar todos los posibles obstáculos a la competencia.
En el sector del gas, de acuerdo a la Ley 12/2007, quedó suprimida la tarifa regulada a partir del 1 de enero de 2008 y se creó la tarifa de último recurso, que es aplicada por los comercializadores de último recurso designados como tales.
Por lo que respecta al sector de hidrocarburos líquidos, en 2008 se reguló el mecanismo de fomento de la utilización de biocarburantes y otros combustibles renovables con fines de transporte, de modo que se garantice el cumplimiento de los objetivos establecidos la ley, que expresan contenidos energéticos mínimos en relación al de gasolinas y gasóleos comercializados con fines de transporte.
En materia de eficiencia energética, en 2008 continuó la aplicación del segundo Plan de Acción 2008-2012 de la Estrategia Española de Eficiencia Energética (E4). No obstante, la conveniencia de reforzar las políticas de gestión de la demanda en la coyuntura económica del primer semestre del año, hicieron necesaria la aprobación del Plan de Activación del Ahorro y la Eficiencia Energética 2008-2011, que supone una ambiciosa iniciativa del Gobierno para desarrollar medidas que intensifiquen el ahorro y eficiencia energética, que se enmarcan dentro de tres ejes estratégicos: movilidad sostenible, edificación sostenible y sostenibilidad energética. Asimismo, las medidas se articulan entorno a cuatro líneas de actuación: una primera línea de ámbito transversal; una segunda de movilidad; una tercera de edificios; y una última de ahorro eléctrico.
A lo largo del año 2008 se han venido desarrollando las medidas contempladas en el Plan de Energías Renovables (PER) 2005-2010, que mantiene el compromiso de cubrir con fuentes renovables al menos el 12% del consumo total de energía en 2010, así como de incorporar los otros dos objetivos indicativos, el 29,4% de generación eléctrica con renovables y 5,75% de biocarburantes en transporte para ese año. En 2008 y con una generación hidroeléctrica significativamente inferior a
la prevista en el PER, las energías renovables han cubierto el 7,6% del consumo primario total, con crecimientos muy superiores a las demás fuentes energéticas, especialmente en generación eléctrica eólica y solar fotovoltaica.
También ha habido en 2008 una importante actividad en los temas energéticos relacionados con el medio ambiente. En los aspectos relativos al cambio climático, se ha creado la Comisión Delegada para el Cambio Climático, de la que forman parte nueve departamentos ministeriales, con objeto de potenciar la acción política en la lucha por la reducción de las emisiones contaminantes en los sectores con mayor potencial de disminución.
En dicho año se aprobó el texto refundido de la Ley de Evaluación de Impacto Ambiental de proyectos y el Reglamento de desarrollo parcial de la Ley de Responsabilidad Medioambiental. También se inición el desarrollo del Plan Nacional de Reducción de Emisiones de las Grandes Instalaciones de Combustión (PNRE-GIC) y del II Programa Nacional de Reducción de Emisiones relativo a los techos nacionales de emisión de determinados contaminantes atmosféricos.
Finalmente, ha continuado el desarrollo de las actividades de I+D+i en el sector energético, según los objetivos establecidos en el Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica, 2008-2011. La Acción Estratégica de Energía y cambio Climático es un instrumento mediante el cual el Gobierno articula un conjunto de Subprogramas Nacionales con objeto de favorecer un modelo energético sostenible que fomente el uso de las fuentes de energías renovables, la eficiencia energética, el desarrollo de tecnologías de combustión limpia o tecnologías emergentes y el avance en las áreas de la movilidad sostenible y el cambio modal en el transporte, la promoción de la edificación sostenible y las áreas de mitigación del cambio climático no energéticas, observación del clima y adaptación al cambio climático.
En definitiva, durante 2008 los mercados energéticos se han visto impulsados por un conjunto de medidas integradas, de liberalización de los sectores de gas y electricidad, de ahorro y eficiencia en la demanda y de incremento de la participación de las energías renovables en la oferta. El objetivo de todas ellas es establecer los cimientos de un modelo energético sostenible en el largo plazo, que pasa necesariamente por la utilización por los agentes de señales de precios que reflejen la escasez relativa de los recursos energéticos, por la consideración de los efectos medioambientales, y por la utilización de medidas de gestión de la demanda como complemento a las políticas de oferta, para garantizar la seguridad energética futura. Estos cimientos incorporan además factores intensivos en conocimiento e investigación, lo que sitúa a los sectores energéticos en una posición privilegiada para protagonizar y anticipar el cambio de modelo productivo de la economía española.
Fecha de publicación:
Jue, 8 Oct 2009