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Sustainable Energy Security: Strategic Risks and Opportunities for Business

Como se ha puesto de manifiesto recientemente con el desastre del Golfo de México, la creciente demanda energética global y la anticipadamente restringida disponibilidad de algunos combustibles fósiles suponen una creciente amenaza para la seguridad del suministro energético. Este documento revela diversas vulnerabilidades de nuestro actual sistema energético y urge, tanto a los estrategas de negocio como a los políticos, a tener en cuenta una serie de riesgos y a ser firmes en la adopción de planes conducentes a un futuro energético bajo en emisiones.

A la luz de la falta de inversiones recientes en el sector del refino de petróleo y de los altos costes de extraer crudo de lugares difíciles, se avecina una crisis del suministro de petróleo en la que tanto empresas como consumidores se vean golpeados por precios muy elevados. Aunque algunos restan importancia a estas advertencias, por considerarlas alarmistas, y apuntan a pasadas predicciones de escasez de recursos que no llegaron a materializarse, el aumento del consumo energético de los países en desarrollo es crucial e indiscutible. Este crecimiento es el resultado de la externalización de la fabricación de los países de la OCDE, del rápido desarrollo ecónómico y del consumo doméstico. Y parece imparable, y tiene lugar a un ritmo sin precedentes.

Con independencia de las preocupaciones sobre la seguridad del suministro, el cambio climático está desatando una oleada de iniciativas políticas e inversiones en todo el mundo, que revolucionará el modo de gestionar y utilizar la energía. Asegurar la introducción de los cambios políticos y tecnológicos que aborden la seguridad energética, climática y medioambiental es vital para una transición suave hacia un sector energético sostenible.

Tanto los gobiernos como las empresas necesitan pensar de modo diferente sobre la seguridad energética. Ya no se trata simplemente de asegurar el acceso a recursos extranjeros a un precio razonable, actualizar viejas infraestructuras y pagar las facturas, sino que es necesario modificar prácticas, tecnología, regulación y, seguramente, expectativas. Para algunos esto supondrá mucho más que cambiar las bombillas. Puede implicar decisiones duras sobre cambios de suministrador, inversiones en generación alternativa o, incluso, desinversiones en determinados negocios. No sólo eso, sino que los nuevos sistemas energéticos que se implementen, y las instituciones que se establezcan para gestionarlos, deben tener en cuenta distintas vulnerabilidades, como la volatilidad climática, la presión sobre recursos escasos o la exposición a un ciber-ataque.

Los cambios no serán fáciles y llevarán tiempo. No obstante, cuanto más se aplacen, más difícil será abordar el asunto.

Fecha de publicación: 
Mar, 8 Jun 2010